Moscas

Hay dos moscas en la cocina. Cuando me estoy poniendo el desayuno el zumbido de una me roza el oído, luego el de la otra, no las distingo. El zumbido de las moscas mientras remuevo el café. Una se posa en la cucharilla, la aparto, la otra mira -supongo-, las aparto todo el tiempo, de todas partes. Son mayoría.

Mientras esta guerra se libra en la cocina tú duermes, ajeno a la presencia de los insectos. Voy a matar a esas moscas, ¿habrá algo podrido aquí y otras moscas esperan, agazapadas, su momento? No sabemos a lo que nos enfrentamos. Tú sigues durmiendo, yo planeo un exterminio.

Y cuando por fin despiertes, bostezando, revolviéndote el pelo, recién salido del mundo de los sueños, te sonreiré y ya no habrá más zumbidos en la cocina. Y no sabrás lo que ha ocurrido antes, en el mundo de lo podrido -seguramente-, no sabrás nada del ataque de las moscas. Te protegeré siempre.

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