Septicemia

Aquí pongo:
Astillo los huesos para usarlos de palanca y abrir los párpados del cuerpo.

Y añado:
El atardecer septicémico, infectado de las dulces exhalaciones de los amantes. Roto el pecho se acabó la rabia.

Concluyo:
El amanecer de los muertos de genitales latentes desespera. Despierta las ganas desiertas.

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