Agua

Me gustaría mudarme a tu lagrimal
para saber cuándo lloras
y poder controlarlo, de alguna manera.
Como si fuera el dios de tus aguas.

En lugar de eso acuso la carne ajada,
el desvarío de los días
lanzándose
desde
el
calendario
al poema.

Las letras s e p a r a d a s
cada tecla esconde un paro cardíaco
mientras, el cursor late.

El territorio que marca tu cuerpo
responde a lo pornográfico.
Y a mí me gustaría ser el dios de tus aguas.
Fluyendo,
regando,
fundiéndose con el suelo por el que me extiendo.

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