El horno

Por fin arreglaron el horno de casa. Llevaba años sin funcionar, nadie sabe muy bien por qué, llegó un día en que ya no se encendió.

Mamá celebró la reactivación del horno haciendo un bizcocho de chocolate, pero después de tantos años de letargo el horno ahora desprendía un espantoso olor a quemado. Me entraron náuseas, aquel olor impregnaba toda la casa. Mamá dijo que era normal después de tanto tiempo sin usarse. Ya no me parecía tan buena idea lo del bizcocho.

Instantes más tarde sonó el teléfono.
La cara de mamá se desencajó, repitió algo en voz alta, sorprendida. Mi abuelo acababa de morir. Su vida ya no volvería a encenderse en este mundo. Y yo escuchaba todo aquello envuelta en el olor nauseabundo del maldito horno, y ahora y para siempre el
recuerdo de la muerte de mi Abuelo irá unido a aquella peste, a aquella angustia. Y nunca volverán a ser iguales los bizcochos.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El horno

  1. nachovegas dijo:

    Los hornos son terroríficos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s