El monstruo

Anduve
por la pureza manchada de aquellos días en los que no sucedió nada
y esperaba
agazapada
la negra criatura a la que llamamos
futuro.
El monstruo
que el amor alimentó a escondidas,
cuando nos dábamos la vuelta
o nos tragábamos los sexos.
El monstruo, digo,
resultó el protagonista de una historia que no le correspondía.
La voracidad como filosofía.

Los restos de un banquete anoréxico
celebraron el fin.
El corazón te muerde aquí.

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