El gato

El gato nos mira desde el espejo,
araña el cristal dejando surcos como lágrimas erosivas.
El llanto del gato sólo es perceptible a través de la herida.
Lo observo y noto mi lengua áspera. ¿Seré yo un gato?
No me gustaría.
Pero a menudo una acaba convertida en lo que algún día repudió.
El gato mira desde una superioridad atávica. Todos los gatos que lo precedieron actuaron así.
Es víctima -aunque no lo sabe, como las auténticas víctimas- de la Herencia.

El espejo separa al gato del plano humano.
Él está ahí
nosotros allá.
A pesar de ello resulta cercano
porque lo cierto es
que está dentro de nosotros.
Escruta nuestro interior buscando
al gato que nos habita.
Gato vs Gato.
Nos araña de dentro afuera.
Rasgándonos el pecho
esperando encontrarse
con el otro gato del espejo.
Volviéndose uno
como si se hicieran el amor
en la distancia.

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