Cosas cotidianas puestas de relieve

No sé si los mapas se sentirán culpables de las distancias que muestran, de las carreteras como cicatrices cubriendo todo el territorio. De las fronteras que jamás cruzaremos,
o de las que jamás permitirán que nos crucemos.

Tampoco sé si el reloj se siente culpable del tiempo que devora, del tic-tac depredador. Del temor a algunas horas. Como tampoco conozco qué opinan los planes hidrológicos sobre algunos lagrimales. No puedo adivinar qué piensan los alfabetos de las palabras que no decimos o de las que decimos demasiado.

Si alguien me pregunta por qué pienso en estas cosas sólo diré: era domingo.

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