La nostalgia de no enfermar

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Me gusta leer los prospectos de los medicamentos como si fueran poesía, o una historia llena de peligros.
Los prospectos de los medicamentos están doblados de un modo especial, muy exacto y diabólico. A veces me es imposible recomponerlos en su forma original.
Las pastillas son perlas nacidas de la enfermedad.
Separo la piel de la carne
y me ciega la blancura raquítica de los huesos.
Tiendo a imaginar el cuerpo como un edificio con cierto grado de siniestralidad.
Hace mucho que no enfermo y eso me hace sentir extraña,
como si estuviera haciendo algo mal. La rareza o las cosas del vivir.

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