No tengo nada que decir.
Salvo que absurdamente recuerdo las canciones de los anuncios.
Y no recuerdo algunos dramas importantes,
de esos que dicen que te cambian la vida.
A mí nada me ha cambiado la vida,
salvo el transcurso de la vida misma.
Salvo la enfermedad que padecieron otros por mí.

IMG_9189.JPG
No tengo nada que decir.
Salvo que siempre me dió más miedo nadar que ahogarme. Más la supervivencia que el dejarse llevar.
Que escucho conversaciones ajenas y me enfado, como si fueran conmigo.
Que quiero ir a misa los domingos pero no sé con qué cara.
Con qué cara de nohepecado.
Que cuando veo una película me fijo en las bocas de los actores para descubrir la palabra exacta, original.
Que cuando veo a alguien me fijo en sus ojos para descubrir la palabra exacta, original.
Aprender a callar es un arte,
y yo no lo hago excepcionalmente bien.
(Parafraseando a Sylvia).

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