Amar los bichos

IMG_9226.JPGImagen:Peony Yip

Hay flores muy bellas. Yo nunca quise ser una flor porque me asustaba cómo algunos bichos voladores las picoteaban y nunca me gustaron los bichos. Qué susurran los bichos, tantos bichos. A veces se te meten bichos en los ojos y lloras. O te duele el estómago. A veces te polinizan una región muy concreta del pecho y nace una flor que nadie ve pero tú sientes. Y esa flor va apartando los órganos a su paso hasta que crece más allá del cuerpo. Y esa flor emerge de entre tu carne para salir por la boca. Salir por los ojos. Salir por la nariz. Salir por la vagina. Y arraiga en la tierra, donde te devuelve y te une con el estrato exacto al que perteneces. No querer flores no es no querer vida. Hay más vida en esos bichos, diminutos, incansables. Todo el mundo quiere matarlos. En las casas donde hay bichos repta la vida. Las casas donde hay bichos siempre se recuerdan.

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